Metodología Pilates y la Danza ago07

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Metodología Pilates y la Danza

Aunque siempre resulta atrevido poner por escrito las experiencias personales, entiendo que es especialmente arriesgado cuando de lo que hablamos ha de atender por igual a la estética en danza como a la física corporal.

De todos modos, lo que aquí se pretende es que transmita mi larga experiencia como bailarina desde esa doble vertiente, puesto que una y otra están íntimamente relacionadas cuando hablamos de profesionales y no de simples aficionados.

En ese sentido, tuve la gran suerte de que -después de muchas sobrecargas y lesiones por el trabajo intensivo en diferentes “compañías profesionales”- se pusiera en mi camino el acceso a las enormes posibilidades que ofrece la  metodología Pilates y, con ella, lo que cabría denominar  conciencia corporal.Lorena Luz

Es lo que me permitió acceder a un profundo conocimiento de mi “estructura corporal” en todo lo que se refiere a compensaciones o alineaciones a las que mi cuerpo estaba sometido por mi  naturaleza; y que, por una parte, desfavorecían y malograban las posibilidades a que había llegado con mis conocimientos  técnicos y, por otra, forzaban en exceso músculos, ligamentos y articulaciones.

Los bailarines como el resto de las personas tenemos diferentes alineaciones del cuerpo; lordosis, escoliosis, escápulas aladas, retroversión pélvica, piernas en varo o valgo…Y con ello descompensaciones de sus grupos musculares; acortamiento isquiotivial, acortamiento de flexores, cuádriceps excesivamente potenciados, debilidad del cuadrado lumbar y abdominal, entre otras muchas.

Todas estas descompesaciones afectan decisivamente a la más correcta realización de la técnica de la danza. Quizá valga la pena presentar algunas situaciones que pueden servir de ejemplo:

– una diferencia en la elevación de la altura de piernas,

– la no potencia para la colocación arabesque,

– un endehors deficiente, lesionando rodillas y tobillos,

– el no control del dinamismo y la colocación en la danza contemporánea,

– la carencia de potencia en la técnica del zapato, etc ..

El conocimiento exacto de qué músculos trabajan en cada posición técnica de la danza, cómo trabajan y en qué condición o alineación se encuentran, nos permitirá no solo fortalecerlos, sino ayudarnos a conseguir el objetivo de centrarnos en el movimiento y en la elegancia de ejecución y, a su vez, concienciarnos de las condiciones anatómicas de cada movimiento para permitir la ejecución correcta de estos.

Los bailarines estamos acostumbrados a hacer trabajar los grandes grupos musculares puesto que es lo que fácilmente reconocemos. Pero con frecuencia nos olvidamos de la musculatura profunda o estabilizadora como transverso abdominal, los multífidos o perspectiva del suelo pélvico, que son aquellos que nos permiten mantener la estabilidad del centro. Me refiero a lo que Joseph Pilates denomina el Power House (la casa del poder), definiendo así la zona lumbo-pélvica como la encargada de mantener nuestra estructura corporal.

Después de muchos años de docencia trabajando con bailarines y profesores de danza, me encontraba una y otra vez con la misma pregunta -con frecuencia angustiosa- por parte de ambos grupos.

Me vienen explicando los Bailarines que, a veces, tienen la sensación de que no pueden moverse; que se ven forzados  a “apretar por aquí, sujetar por allá” y que, cuando quisieran realizar un movimiento determinado, les resulta imposible porque “todo se le descoloca”. Y preguntan:

¿Qué debo hacer para que esto no me pase?

Por su parte los Profesores de danza transmiten la experiencia de “colocar y recolocar” a los alumnos y al momento se descolocan. Hasta el punto de no conseguir que mantengan la posición correcta a la hora de la ejecución del movimiento. Y también ellos preguntan:

¿Qué puedo hacer para que esto no pase?

Y mi respuesta siempre es la misma: si los grupos musculares que mantienen la posición no tienen la potencia suficiente, fracasarán en su labor en el momento que nuestra concentración se dirija a otros campos que considera importantes: como la coreografía, la musicalidad o la técnica.

Es necesario tener en cuenta que el desarrollo muscular, en las chicas, comienza a partir de los dieciséis años y, en los chicos, a partir de los catorce, salvo excepciones genéticas. Por lo tanto, será necesario -mediante el adecuado entrenamiento- alcanzar el fortalecimiento de los músculos estabilizadores, para facilitarles la colocación y poder centrar el trabajo en la parte técnica y de aprendizaje de los pasos de la danza.

A su vez, creo imprescindible subrayar que la exigencia de una gran flexibilidad, para conseguir grandes aperturas -que es imprescindible para el bailarín- trae consigo un problema de estabilidad en las articulaciones. Dicha laxitud no va acompañada en ocasiones de fuerza y, en lugar de ser el músculo el que sujeta la articulación, son los ligamentos los que realizan esta función; lo que produce “deformaciones”, y en consecuencia, provocan no pocas lesiones.

La conciencia de la respiración es otro de los principios en los que se centra la metodología Pilates. La respiración intercostal favorece la oxigenación de la sangre y permite que el abdomen se mantenga activo para la ejecución de cualquier movimiento. Si estamos ejecutando un movimiento y cada vez que inhalamos desconectamos nuestro centro, este no podrá sujetar en ese momento las cadenas musculares que están interviniendo. Imagínese que, al hacer un giro, no se puede estar sin respirar, aunque la mayoría es lo hacen para no  perder el control ya que, si respiran, se afloja el abdomen (respiración abdominal) o elevan sus costillas (respiración pectoral), desestructurando por un momento el centro y la alineación, generando así un pequeño movimiento desestabilizador en el eje corporal. Al intentar controlarlo, el cuerpo -en vez de solo centrarse en el movimiento rápido de la cabeza- centra toda su atención en la sujeción, perdiendo así la velocidad y control de dicho giro.

Y así sucesivamente sucede en diferentes posiciones o ejecuciones técnicas de la danza, como:

la colocación de los hombros y su gran tendencia a irse hacia delante (rotación interna),

la abertura de las costillas que tanto nos desalinea y desfavorece en el salto o en el cambre, etc…..

Los que trataremos y profundizaremos mas adelante en futuros artículos.

Un entrenamiento adecuado con profesionales especializados en conocimientos de danza, técnicas corporales y en metodología Pilates, permitirán al bailarín mejorar su técnica y -sobre todo- lograr los objetivos, a la vez que adquirir su propia conciencia corporal para prevenir futuras lesiones.

En definitiva, entiendo que una buena alineación postural, una buena potenciación del centro, acompañado de una respiración adecuada, te permitirá evolucionar mucho más rápido en tu técnica y ejecución del movimiento, aproximándote cada vez más al logro de tus objetivos en este maravilloso mundo de la Danza.

  Lorena Luz Profesora de Danza Española. Formadora e Instructora de la metodología Pilates. Reducadora Postural. studiosluz@gmail.com